Cómo Superar el Cansancio, la Fatiga y la Falta de Energía

Cuánta gente conocemos que vive cansada, fatigada y falta de energía? Amigos, familiares y conocidos que se la pasan quejándose de su cansancio constante, de sus jaquecas, sus dolores musculares y articulares, o de su malestar general. Lamentablemente, esto es moneda corriente en nuestra sociedad. Gente que no puede dormir si no toma calmantes, ansiolíticos o antidepresivos para frenar su cabeza durante la noche. O que no puede comenzar su día sin su “aspirina diaria” prescripta por su médico de cabecera. O que no se va a la cama sin su copa de vino o vaso de cerveza diario y sus series de Netflix o del Streaming que sea para distraer un poco la mente de la carga del día. 

Triste, pero real. Hay muchísima gente que vive en esta situación o parecida, y como consecuencia, viven su vida como una carga en términos generales, con ciertos momentos de felicidad o alegría pasajera, que usualmente resultan ser distracciones de sus “obligaciones” cotidianas. 

Sin ir al fondo de la cuestión, -pues las causas finales de este tipo de situación pueden llevar indefectiblemente al propósito final de la propia vida que se está viviendo-, a continuación enuncio cinco (5) tips o consejos para poder de a poco superar ese cansancio, fatiga y falta de energía que tanto afecta a las personas hoy en día y que termina perjudicando nuestra salud en general y que inevitablemente con el tiempo llevará a enfermedades graves.

1.- ALIMENTACIÓN: DISMINUIR HARINAS REFINADAS, AZÚCARES AÑADIDOS Y COMIDA PROCESADA. Hoy en día es sabido y está científicamente demostrado, que las harinas refinadas y los azúcares añadidos son altamente adictivos y al mismo tiempo perjudiciales para nuestra salud. No nutren al cuerpo en modo alguno ni lo hacen sentir saciado. Por el contrario, el cuerpo se siente permanentemente con hambre por no recibir los nutrientes necesarios y si principalmente le damos este tipo de alimentos basura, el cuerpo reaccionará como debe hacerlo para sobrevivir: acumular grasa para dejar de pasar hambre en el futuro. Por eso, lo ideal es cortar o disminuir al máximo posible este tipo de alimentos. Ya esto sólo, producirá un cambio muy grande y aumentará la energía corporal. 

2.- ACTIVIDAD FÍSICA: 10 A 15` DIARIOS DE EJERCICIO. Nuestros cuerpos fueron hechos para moverse. Estructuralmente, nuestros cuerpos, en términos generales, siguen siendo como los de los cavernícolas, que necesitaban moverse constantemente para conseguir alimentos y para huir de las bestias o de los enemigos que querían matarlos. A pesar de que hoy en día no debemos cazar nuestra comida para alimentarnos, ni debemos huir de animales salvajes o de tribus enemigas, nuestra estructura corporal, nuestra genética, está hecha y preparada para ello, por lo tanto, necesitamos mantenernos en movimiento. En lo personal, entiendo que lo mejor es el ejercicio con peso, ya sea este el propio cuerpo o con pesas. También los ejercicios de intervalos de alta intensidad o las caminatas. Con hacer de 10 a 15 minutos diarios de estos ejercicios, combinado con la aplicación del punto uno, nuestro cuerpo se irá transformando. 

3.- DESCANSO: CAMBIAR HÁBITOS DE SUEÑO. Debemos cambiar nuestra rutina al momento de buscar dormir. Es muy importante cenar temprano para no irse a la cama con el estómago lleno, por eso se recomienda cenar dos o tres horas antes de irse a dormir. También es importante “bajar las revoluciones” una vez que estamos en la cama: lo ideal es dejar el celular de lado, evitar las series y en su lugar leer un libro. Sin dudas, esto llevará a un sueño rápido. Si está acostumbrado a tomar pastillas para dormir y quiere dejarlas, consulte primero a su médico que se las prescribió. Pero si las deja y ve que los primeros días no puede conciliar el sueño, aguante, no recurra inmediatamente a las pastillas, y verá que en poco tiempo irá conciliando el sueño de manera normal. Procure también, dormir en total oscuridad y silencio, sin luces o ruidos que lo molesten. Y por último, busque dormir al menos 7 horas cada noche. Si usted lleva a cabo los puntos 1 y 2 CON CONSTANCIA, le garantizo que no tendrá mayores problemas para conciliar el sueño.

4.- TENER MÁS Y MEJOR SEXO. El sexo es una de las cosas más lindas de la vida, si se lo vive bien, sin culpas y a pleno disfrute del momento. No voy a dar consejos sobre posiciones ni con quién se debería tener relaciones sexuales, pero lo que sí puedo garantizar, es que el sexo es salud. El sexo bien vivido, nos hace sentir mejor, libera endorfinas, nos rejuvenece, mejora nuestra autoestima, nos hace sentir deseados y bellos. Y además, cuando la “sesión” sexual tiene buena duración, es un buen ejercicio cardiovascular. Nos ayudará a dormir mejor y nos dará hambre que deberíamos aprovechar para comer comida saludable. En cuanto a la cantidad de veces que se debe practicar el sexo, entiendo que eso es muy personal, aunque hay muchos sexólogos que hablan de al menos, dos o tres veces por semana.

5.- RELAJAR LA MENTE. EVITAR EL ESTRÉS. El último aspecto -aunque quizá el más importante-, es buscar controlar los pensamientos negativos que generalmente nos decimos. Ese crítico interno que llevamos dentro que constantemente nos dice que hacemos las cosas mal o que no somos suficientes. Es importante evitar la culpa y la ansiedad, es decir, el juzgarnos por lo que hicimos mal (pasado) y evitar preocuparnos por lo que puede o no suceder (futuro). Para esto es fundamental aprender a abocarse por completo al momento presente, al famoso AHORA. A pesar de que hoy está muy de moda esto, es muy poca la gente que realmente puede llevarlo a cabo y cumplirlo. La mayoría de las personas son dominadas por sus pensamientos y viven esclavos de ellos, lo que los lleva a vivir una vida de estrés constante en distintos aspectos: pareja, salud, trabajo, entre otros. 

En conclusión, si logramos cambiar nuestros hábitos en estos cinco aspectos de nuestra vida, sin lugar a dudas vamos a comenzar a superar el cansancio, la fatiga crónica y la falta de energía en nuestro día a día. Eso sumado a otros cambios que vamos a comenzar a notar, como la transformación de nuestro cuerpo, nuestra piel, nuestro humor y nuestra lucidez mental entre otros beneficios de nuestra salud en general. 

Federico Medina
Life & Wellness Coach

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A Imagen y Semejanza

Estos días estuve pensando en el tema de la imagen. En realidad, la auto imagen y su importancia. En el caso de los hombres, la imagen siempre ha sido un tema medio tabú, ya que hace algunas décadas, si uno se preocupaba demasiado por su imagen, se lo tildaba de “maricón”, «afeminado» y otro tipo de expresiones que hacían referencia a la homosexualidad -como si ésta fuera la peor desgracia-, dando por sentado que esto era el mayor insulto que se podía recibir. Por suerte, hoy en día para los hombres, la cosa ya no es tan así y en este sentido se han roto muchas barreras y tabúes. Hoy los hombres cuidan más su imagen que antes, independientemente de su inclinación sexual. 

Por otro lado, también estaba (y creo que hoy en día sigue estando presente) la identificación entre auto imagen y belleza, y superficialidad. Como ya lo expliqué en otro artículo, esto es completamente infundado y parte de la división de la persona entre material y espiritual, como si esto fuera posible. Sin embargo, este tipo de interpretación de la realidad (y de las personas), está completamente desactualizado, ya que la propia ciencia a través de la física cuántica, se ha encargado de demostrar que mismo la materia, es energía pura en movimiento. Es decir que la materia es energía que simplemente se materializa al moverse a determinada velocidad o vibración. 

Esa energía, que si se descompone hasta sus partículas subatómicas, termina siendo invisible e imperceptible, es lo que termina (o comienza) en el espíritu o alma. Sin embargo, nadie en este planeta sabe aún dónde termina la inmaterial (el alma o espíritu) y donde comienza lo material (el cuerpo). Es por esto que calificar de superficial la propia imagen o la preocupación por la belleza, es totalmente desacertado. 

La realidad es que la imagen propia que vemos como exterior, no es más que una expresión o manifestación de esa energía, de ese espíritu que somos. Manifestamos externamente, lo que somos interiormente. Manifestamos en nuestro cuerpo material, lo que somos a nivel espiritual, lo que pensamos y lo que creemos. Nuestros pensamientos y creencias, manifiestan (crean) nuestros cuerpos, nuestra imagen. 

La belleza profunda de una mirada, de una sonrisa, se puede captar muy fácil y de manera muy evidente, cuando eso nace del alma. Lo mismo pasa con la tristeza, la ira, la envidia… Todos aspectos que también son muy evidentes de identificar cuando se adueñan de una persona, incluso aunque esa persona quiera maquillarlos. 

El punto es que el cuidado de la imagen personal, de la propia belleza y del estilo propio, es un aspecto fundamental de la persona que demuestra amor propio. Mostrarse dejado, mal cuidado, sucio o desordenado, no es más que un reflejo de cómo somos interiormente. Y la imagen personal, es la carta de presentación que tenemos ante el mundo; y cómo nos presentamos ante nosotros mismos y ante el mundo, es lo que va a determinar lo que atraemos. Porque como bien se sabe, atraemos aquello que somos, no aquello que decimos ser o que queremos ser. 

Y por último, tampoco hay que confundir el cuidado de la propia imagen, belleza y estilo, con vanidad. A diferencia del amor propio, la vanidad se caracteriza por ser vacía, hueca, falta de consistencia; a partir de la cual surge la constante necesidad de ser aceptado y apreciado por el otro. Es justamente lo contrario al sano cuidado de la imagen, pues aquella parte de un claro sentido de carencia, mientras el amor propio se caracteriza por la abundancia de amor, justamente.

Por eso, el cuidado de la imagen personal, la propia belleza y del estilo o clase propias, cuando parte del amor hacia uno mismo, es una de las cosas más importantes que una persona puede desarrollar para poder mejorar como persona para sí mismo y para los demás. 

Federico Medina
Life & Wellness Coach

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No te Avergüences de Hacer las Cosas Bien

Cuántas veces te ha pasado de encontrarte motivado y con ganas de cambiar tu cuerpo, bajar de peso y cambiar tu estilo de vida por uno saludable, y así comienzas a ir al gimnasio, a intentar comer sano, caminar más, etcétera. Y sin embargo cuando tu entorno cercano comienza a criticarte y burlarse por ello, simplemente vas dejando que eso te influya hasta abandonar esos sueños de cambiar tu salud y tu vida?. 

Lamentablemente, cuando amamos a otros, somos muy permeables a lo que esos otros puedan opinar o creer de nosotros. Nos importa mucho el «qué dirán», sobre todo de nuestros seres queridos. 

Es realmente triste comenzar a darse cuenta que la gente cercana, la gente que amamos, muchas veces nos ama y nos apoya, hasta tanto no les mostremos que podemos ser mejor que ellos en algún aspecto de la vida en el que ellos se sienten débiles. Es triste, pero sin embargo, si queremos lograr resultados, debemos entenderlos y continuar nuestro camino. Ellos simplemente reaccionan porque con tus nuevos hábitos y tu nuevo estilo de vida, les recuerdas constantemente que están haciendo las cosas mal. Aunque por supuesto, esa no es tu intención. 

Entonces, antes de abandonar tus sueños de cambiar tu vida, tu cuerpo y tu salud una vez más, deja que tu dolor y tristeza pase, ponte en el lugar de ellos para entender sus duras reacciones, acepta que ellos son así, y simplemente sigue tu camino evitándolos, si te causan dolor o molestia con sus expresiones y manifestaciones sobre ti y tu nueva vida. 

Una vez comprendido esto, vuelve a enfocarte en tus sueños, tus metas y tus acciones diarias para ir logrando eso que tanto anhelas, haciéndote cada vez más fuerte, más seguro de ti mismo y de lo que quieres, y logrando amar ese proceso. Y verás que los resultados llegan. 

No vivas las vidas que los demás quieren para ti. Vive tu propia vida. Sólo tú sabes quién eres, lo que quieres y lo que no quieres en esta vida. No malgastes tiempo ni energía en personas y situaciones que no lo valen y con las cuales ya no sintonizas debido a tu avance. Comienza a valorarte a ti mismo y a valorizar tu propio tiempo. Pues es tu vida y es la única que hoy tienes. No le des tu poder a los demás. 

Y sabe una cosa: cuanto más te resistas a soltar y dejar atrás tus antiguas amistades y tus antiguos hábitos y costumbres, cuanto más tiempo pierdas en seguir tu propio camino y tus sueños, más dificil será y más dolor habrá debido a esa resistencia. 

Sin embargo, verás que a medida que vayas tomando estas decisiones y llevando a cabo estas difíciles acciones, irás recorriendo el camino de lograr la salud, el estilo de vida y el cuerpo que sueñas; comenzarás a cosechar los resultados, y podrás sentir el orgullo que eso significa y la felicidad que eso genera. Sin dudas te sentirás joven, hermoso, vital, con muchísima energía y con tu autoestima mucho más alta. Y sobre todo, seguro de tí mismo. Pues te darás cuenta que nada ni nadie puede impedirte lograr aquello que sueñas en tu vida.

Mantener la autoestima alta y cuidar nuestro entorno
es fundamental para lograr nuestros sueños

Federico Medina
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La Falta de Estado Físico y el Sedentarismo, Afectan tu Vida Sexual?

Hace unos días se publicó en en un diario digital de gran popularidad en Argentina, un artículo que respondía al dilema que muchas personas plantean como excusa perfecta para no realizar actividad física y evitar salir de su zona de confort que dictamina «ir de la cama a la silla de la oficina, de la silla al sillón de casa a ver series, y del sillón a la cama, a ver más series y tratar de dormir algo». 

Este artículo lo que hizo fue dar por tierra con los mitos que dicen que entrenar te deja cansado para luego tener sexo, o que toda la energía y la libido se queda en el gimnasio o que la actividad física perjudica de alguna forma el deseo sexual. Nada de esto es cierto. 

La realidad es que la falta de actividad física, el sedentarismo, la mala alimentación y el mal descanso, así como una rutina diaria desapasionada, son factores que atentan contra el deseo y la acción sexual directamente. Además que el hecho de uno no gustarse a sí mismo físicamente, se comunica a la otra persona, y atrae la misma falta de deseo sexual. 

Sin dudas, si una persona convive cotidianamente con la falta de deseo sexual (no hablo aquí de casos médicos clínicos, para los cuales se debe consultar a un profesional), lo más seguro es que se deba a un conjunto de factores entre los cuales se hallan la nutrición, la falta de actividad física y un mal descanso.

La buena actividad física genera muchas cosas positivas, como el aumento de la testosterona (hormona fundamental en el deseo sexual) que en los hombres hace que las erecciones sean más firmes y duraderas (haciendo que no haga falta ningún «milagro azul»); la generación de endorfinas (la llamada hormona de la felicidad); mejora la autoestima al mejorar nuestra imagen física y gustarnos más, lo que se comunica a nuestra pareja generando en ella un mayor deseo sexual. 

En definitiva, el entrenamiento físico, la sana alimentación y el buen descanso, son altamente recomendables si lo que uno quiere (hombre o mujer) es tener un mayor deseo y desempeño sexual para mejorar drásticamente su vida.

En efecto, paradójicamente, hacer ejercicio físico en lugar de quitarnos energía, nos da mayor energía. El entrenamiento sano y natural (sin uso de esteroides o drogas que dañan la salud) es fundamental para tener una vida bien activa desde todo punto de vista, y el aspecto sexual es uno de los principales beneficiados por esto.

No nos dejemos llevar por los mensajes de una sociedad o mercado mediocres que sólo buscan su propio provecho mediante el negocio que implica para ellos, mantener a las personas enfermas y faltas de salud física. Nunca va a ser buen negocio para la industria médica, farmacéutica y alimenticia, que las personas logren un estado de salud óptimo y pleno. Por eso, no creamos todo lo que se publica en los medios de comunicación.

Federico Medina
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El Poder de la Mente y la Autocuración

Cuánto tardamos en curarnos de una lesión, en sanarnos de una enfermedad? Para curarnos, escuchamos a nuestro cuerpo cuando nos habla a través del dolor? Lo tratamos con cariño y amor o simplemente buscamos evadirnos del dolor mediante fármacos y drogas recetadas por médicos?

Y cuando hacemos esto último, nos sanamos verdaderamente o simplemente posponemos el malestar que volverá a aparecer de manera irremediable y en mayor medida para hacernos aprender con un golpe más duro?

Hace 3 días (el viernes pasado por la noche, hoy es martes), tuve una tremenda lesión en la parte baja de la columna mientras me ejercitaba en la prensa, en el gimnasio. Contraje tanto el cuerpo, puntualmente la columna, que sentí un pinchazo repentino muy fuerte en mi parte baja de la columna. Sinceramente, tuve miedo de haber dañado la médula espinal. 

Como pude, logré levantar la prensa (por suerte le había cargado poco peso) y ponerme de pie. Sin embargo, casi no podía caminar del dolor. Apenas pude continuar mi entrenamiento unos minutos más y me tuve que ir porque el dolor era insoportable. Sin dudas había forzado demasiado mi cuerpo, y éste me lo estaba haciendo saber de la manera más dura.

Sin embargo, en lugar de ir a un médico traumatólogo para ver qué había pasado, opté por escuchar la reacción de mi cuerpo, dándole descanso al trabajo de piernas y core. Ni siquiera tomé analgésicos ni anti inflamatorios.  Recién el sábado volví al gimnasio para hacer trabajos de estiramiento y flexibilidad, y algo de pesas en brazos, hombros y pecho. Y de a poco el dolor comenzó a ceder. 

Lo llamativo de esto, es que desde el día siguiente de la lesión, mi mente siempre estuvo puesta en que mi cuerpo tiene toda la capacidad de auto sanarse. Y puse toda mi energía en que mi cuerpo definitivamente se sane a sí mismo. Es que así lo creo hace tiempo, y así lo vivo.

Me dediqué a hacer mis cosas y dejé que mi cuerpo trabajara solo, dándole el reposo suficiente e internamente confiando en su propia capacidad para sanarse. Y esto fue lo que sucedió: MI CUERPO SANÓ POR SÍ MISMO.

Ayer por la noche (lunes), fui al gimnasio a entrenar la parte superior del cuerpo y no sentí absolutamente ninguna molestia, ninguna incomodidad. ES COMO SI LA LESIÓN NO HUBIERA OCURRIDO. Incluso hice ejercicios como el Muscle Up, fondos (con lastre de 40 kg) y Dragon Flags, que son ejercicios muy exigentes para el cuerpo entero y la columna, y simplemente fue como si la lesión no hubiera existido.

Cualquiera podría pensar que la lesión no fue tal o que sólo fue una molestia. Sin embargo, hago deporte y entreno desde los 6 años. Hago deporte de alta competencia desde los 22 años y sé perfectamente cuando sufro una lesión de gravedad o una simple molestia. En este caso, hasta tuve miedo de haber sufrido una hernia o incluso haber dañado mi médula espinal. A ese punto sentí el dolor.

Sin embargo aquí estoy, cómodamente sentado sin sentir absolutamente ningún tipo de molestia ni nada como si la lesión no hubiera existido.

Personalmente se lo atribuyo al poder de mi mente y a la creencia (convicción) de que mi cuerpo tiene la inmensa capacidad de sanarse a sí mismo. Y debido a que lo creo, es que así sucedió. De eso se trata en definitiva todo en esta vida: CREER PARA VER. O más aún, CREER PARA CREAR.

Ya se lo dijo Cristo a Tomás: bienaventurados los que creen sin haber visto…

Federico Medina
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