Víctima o Protagonista

Hay sólo dos maneras de encarar la vida, seamos conscientes de ello o no. O nos sentimos víctimas de la vida, o nos sentimos protagonistas.

Esta división en nuestra manera de percibir la vida es la base de todo lo que creamos y de la totalidad de la vida que tuvimos y tendremos. Es decir, esta división nos cambiará nuestro pasado y por supuesto, nuestro futuro. Atraeremos tanto lo bueno, como lo malo. Pero de cualquier modo aprenderemos, por las buenas o por las malas, en esta vida, o en otras. Así de determinante es percibir la vida desde la victimización o desde el protagonismo.

En mis artículos me gusta hablar de mi vida, porque tengo la teoría que para hablar con cierto grado de autoridad de algo, lo mejor es haberlo vivido. Nada como la experiencia propia para enseñarnos sobre la vida misma.

Así, en mi vida, he pasado por momentos de victimización y momentos de protagonismo. Sin embargo, me considero una persona que busca siempre ser protagonista de su vida, a veces me sale mejor, otras peor. Pero he tenido momentos de oscuridad, sin dudas, en los que -sin ser del todo consciente- me coloqué en el lugar de víctima.

Así, culpé a mis padres, a mis profesores, a mi gran familia y a mi sociedad de mi educación cuando renegaba de ella y de sus aspectos más negativos (desde mi punto de vista, por supuesto).

Culpé a mi padre de no haberme ayudado y apoyado para dedicarme profesionalmente al fútbol, cuando lo que en realidad él estaba haciendo era querer protegerme y ayudarme a elegir por un tipo de vida que él entendía era mejor para mi.

Culpé a ex novias y parejas por no comprenderme a mi, el dueño de la verdad, cuando muchas veces yo no era capaz de ponerme en el lugar de ellas para comprender por qué actuaban como actuaban.

Culpé a mis entrenadores cuando decidieron sacarme del puesto titular de apertura cuando jugaba rugby en la primera división del Club Regatas, en el torneo más importante de Argentina. En lugar de ver qué actitudes mías habían causado que los entrenadores tomasen esa decisión.

Culpé a mi país y a los políticos por mi mala situación económica y social.

Víctima

En definitiva, muchas veces en mi vida elegí (inconscientemente) tomar el camino más fácil, el camino de la victimización. Y también muchas otras elegí, también de manera inconsciente, ser protagonista.

Teniendo en cuenta esto, lo que hoy me diferencia a aquel quentomaba esas decisiones y que echaba culpas, es justamente el tener mayor conciencia sobre este asunto. O sea, el tener conciencia de ser capaz de elegir entre estas dos interpretaciones de la vida, me permite en todo momento elegir ser protagonista y hacerme responsable de todo aquello que sucede en mi vida. Porque de una u otra forma, todo lo que acontece es porque lo he atraído, ya sea de manera consciente o inconsciente.

Esto, desde mi punto de vista, es el gran cambio de paradigma en la vida de una persona, porque nos convierte automáticamente en completos autores y creadores de nuestra realidad. Y al ser los autores, creadores y protagonistas, podemos crear la vida que queremos, que soñamos.

Ya no dependeremos de otras personas (aunque sí interactuaremos con ellas) ni nos afectará lo que puedan pensar o decir de nosotros. Pasaremos ser, entonces, más libres. Más libres para seguir creando nuestra vida y aportando nuestra mejor versión a este mundo.

La queja y la critica constantes, no tendrán lugar. Simplemente no tendremos ni el tiempo ni las ganas de dedicarnos a quejarnos de nuestra situación, sea la que sea, porque estaremos demasiado ocupados buscando soluciones y haciéndonos cargo de las cosas.

Mucho menos tendremos tiempo para preocuparnos por las vidas de los demás, para criticarlos, ya que estaremos absorbidos por la construcción de nuestra propia vida.

No perderemos tiempo innecesariamente en redes sociales o viendo televisión o jugando juegos de video, pues tendremos plena conciencia del verdadero valor del tiempo. Veremos que el tiempo es tan precioso que resulta invaluable. Por eso pensaremos muy bien antes de decidir en qué usar el tiempo y con quienes invertirlo.

Asimismo, estableceremos metas a largo, medio y corto plazo, para poder perseguirlas y eventualmente alcanzarlas. Lo que nos mantendrá enfocados en el camino hacia ellas. Seremos como un barco que se guía por un faro.

Protagonista

Por último, comenzaremos con el tiempo a ser muy selectivos respecto de con quiénes elegimos pasar nuestro tiempo. Al reconocernos protagonistas completos de nuestra vida, como ya dije, nuestro tiempo es precioso y consecuentemente buscaremos dedicarlo a las actividades y personas que se alinean con nuestras metas y nuestro proceso.

Sobre todo, nos iremos alejando de las personas que ven la vida desde el lugar de víctimas, pues ambas formas de ver la vida son diametralmente opuestas. Prácticamente no hay manera de compatibilizar ambas maneras de ver la vida.

Todo esto son consecuencias lógicas e inevitables de interpretar la vida desde el punto de vista del protagonista, y sobre todo, de vivirla como tal. Una cosa va llevando a la otra.

Ahora, la diferencia más determinante que existe entre ambos extremos, es la siguiente: quien ve la vida como protagonista y responsable absoluto, reconoce el lugar de víctima con suma facilidad, porque sabe que también ha estado en dicha posición y ha debido superarla. Sabe que la victimización fue un paso triste pero necesario de su vida para luego llegar a ser protagonista.

Quien ve la vida desde la posición de víctima, no suele tener conciencia de esta dicotomía, pues ni siquiera se reconoce autor de su manera de ver la vida. Absolutamente todo lo que vive, es culpa de algo exterior. Incluso y sobre todo, su manera de ver la vida.

Por eso resulta tan difícil encontrar verdaderos protagonistas de su vida, que se hacen cargo de todo, absolutamente todo lo que viven. Pero creo que sin dudas, vale la pena intentarlo.

Federico Medina
Life & Wellness Coach

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